петък, 13 февруари 2026 г.

НАШАТА БИБЛИОТЕКА: SOPHIE PAGE "LA MAGIA en los Manuscritos Medievales"

 Илияна Бенина, Никола Бенин




INTRODUCCION

En la Edad Media, los teólogos usaban el término magia para categorizar
tod tipo de rituales indeseables, y los filósofos para investigar objetos
jes naturales que no se acomodaban a las teorías establecidas de causa y efecto.
La confianza generalizada de los hombres y mujeres del medievo en la eficacia
de la magia no era irracional, sino consecuente con su visión del universo. Los poderes
que se atribuían a demonios y ángeles en la cosmología cristiana y su papel como
intermediarios entre el reino de los cielos y el de la tierra, sugerían que podían ser
persuadidos para ayudar a los que practicaban la magia y tenían acceso a las técnicas y
los conocimientos necesarios. De otros tipos de magia se pensaba que lograban resul-
tados usando poderes «ocultos» de la naturaleza, es decir, propiedades de los objetos
naturales cuyos efectos sólo podían ser comprobados mediante la experiencia. La magia
ofrecía una tentadora promesa de sabiduría y poder. Por una parte presentaba secretos
ocultos del mundo natural y proporcionaba los medios para atraer a los espíritus. Por
otra, el atractivo de cualquier práctica mágica residía en ofrecer una manera de soslayar
los métodos socialmente aceptados (trabajo duro, alta posición social, talento u oración)
para conseguir cualquier tipo de objetivo. A través del espectro social se transmitía una
amplia gama de prácticas, desde sencillos hechizos verbales hasta magia demoníaca
compleja y subversiva. Los hechizos y encantamientos que se atribuían a las plantas se
transmitían de forma oral y debieron de preservarse principalmente a través de las
hechiceras de las comunidades locales, si bien esto no restó mérito a su utilidad a los
ojos de los clérigos y los médicos que los copiaron en sus manuscritos. La confección
de amuletos médicos y el formidable acceso a las jerarquías demoníacas que prometían
algunos expertos en magia atraían a clientes de todas las clases sociales.
Las diversas prácticas mágicas de finales de la Edad Media hundían sus raíces en
varias tradiciones. En los siglos xn y xin se tradujeron al latín textos mágicos de origen
hebreo, griego y árabe. Estos formaron parte de un nuevo corpus de aprendizaje que se
extendió desde los centros traductores de Bizancio, Sicilia y, especialmente, España,
donde convivían cristianos, árabes y judíos, y donde se descubrieron para Occidente las
obras griegas y árabes sobre ciencia, filosofía, astrología y magia. Estudiosos de toda
1.E1 arte de la necromancia en un esquema filosófico de las artes y las ciencias, finales
del siglo xm. MS 30024, f. Iv.
Europa se sintieron atraídos por las posibilidades de esta nueva sabiduría, y las obras
sobre magia se diseminaron muy pronto en colecciones manuscritas de Francia, Italia,
Alemania e Inglaterra. Los nuevos tipos de magia influyeron en las obras ocultistas cris-
tianas y obligaron a los teólogos a revisar algunas de sus definiciones y condenas de
prácticas ilícitas. El término «necromancia», por ejemplo, que originalmente significó
adivinación mediante la comunicación con los muertos, vino a ser aplicado a la con-
juración de demonios por medio de complicados rituales. En la época de las traduc-
ciones, la actitud más abierta y curiosa hacia los textos mágicos llevó a situar la necro-
mancia dentro de los esquemas filosóficos de las artes y las ciencias.

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